El nuevo Carpe Diem

La vida es lo que te pasa mientras estás ocupado con las redes sociales. Es la actual filosofía del siglo XXI. El carpe diem de las nuevas generaciones.

Recordemos a la siempre tan auténtica Bridget Jones. La que intentaba esquivar sus excesos  con sus míticas listas de propósitos. La que aconsejó a las mujeres del mundo que juntarse con  alguno de los siguientes: alcohólicos, adictos al trabajo, fóbicos al compromiso, mirones, megalómanos, gilipollas emocionales o pervertidos, nunca es una buena idea. La que si había algo que decirle a esa persona que te importa, no iba esperar a que se conectase al Whatsapp, sino que salía corriendo a por él, aunque fuese en lencería de leopardo por las calles nevadas, ¡qué más da!

Y es que si algo demostró con sus historias, ante todo, es que no importa cuántas veces hagamos el ridículo o cuántas meteduras de pata cometamos, si nos mantenemos fieles a nosotros mismos, siempre habrá alguien que nos quiera tal como somos.

El caso es que todas esas lecciones de vida se acaban de digitalizar. Al parecer, ese clásico diario de papel escrito a mano  ahora es una Tablet (o por lo menos lo será en su próxima película). Y si Bridget Jones se ha actualizado a esta era tecnológica, significa que ya no hay vuelta atrás.

No es que esté en contra, pero ya no es lo mismo.

BJ

Ya nada es lo mismo.

Qué nos está pasando. Vivimos inmersos en un mundo artificial en el que poco a poco estamos perdiendo la chispa de la improvisación, la magia de las imperfecciones, la esencia de ser natural y actuar de manera espontánea. En su lugar, nos volvemos locos tratando de impresionar a la pantalla que tenemos delante con rebuscados mensajes e imágenes que deben pasar por 23 filtros antes de que puedan ser consideradas aptas para compartir. Quizá sea porque tenemos la necesidad imperiosa de ser aceptados a toda costa, aunque para ello debamos disfrazarnos primero. O quizá porque todo lo que teníamos que decir se nos ha quedado demasiado grande.

Lo que está claro es que arriesgarse ya no está de moda

Cada vez somos más simples y menos románticos. El arte del cortejo ya no es lo que era. Antes, uno se tomaba su tiempo y buscaba a alguien sin prisa, que te conquiste con calma, que te enamore sin pausas.

Ahora, ¿para qué complicarnos cuando tenemos emoticonos?

uncafe

Llegará un punto en el que nos miremos al espejo y no recordemos ni quiénes somos ni a quién tenemos a nuestro lado, porque como decía François de La Rochefoucauld: “Estamos tan acostumbrados a disfrazarnos para los demás que al final nos disfrazamos para nosotros mismos.” 

Los “te quieros” se reparten como cervezas en las calles a las tres de la mañana en una noche de juerga. Se han convertido en palabras vacías que deambulan sin ton ni son en busca de una historia que contar. Historias que terminan siendo fugaces porque, al día siguiente, ese doble check azul no obtuvo respuesta.

Debemos recuperar el romanticismo que tanto anhelamos, rodearnos de gente que realmente nos aporte algo más que viernes de borrachera, salir de la pantalla y perdernos en conversaciones enrevesadas de la mano de un café o cinco whiskies. Debemos alimentar el alma, cultivar nuestra mente, dejar de intentar parecer alguien que no somos y quedarnos con aquellos con los que podemos ser nosotros mismos. Valorar a una persona por las sonrisas que te roba y no por su foto de perfil. Cambiar un “jajaja” en el chat por una carcajada en vivo y en directo.

Será entonces cuando después de todos esos momentos compartidos, necesites parar un segundo el tiempo, mirarle a los ojos, y poder decir, con certeza, como si de una reliquia se tratase, recuperando todo el significado y auténtico valor de una frase tan común y tan sencilla como: “Es un verdadero placer haberte conocido”.

Fdo: Café Desvelado

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