La contracrónica de Dylan en Madrid

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Cartel del concierto de Dylan en Aragon Ballroom, Chicago en 2009

Se apagan las luces. Los focos fríos comienzan a alumbrar el escenario. Los instrumentos se muestran impacientes a que sus parejas de baile les cojan por la cintura. Miles de fanáticos claman una respuesta al viento, una mano que les salve o que alguien diga que los tiempos están cambiando

Caminé sigilosamente y mientras mi chica abría una cajeta de tabaco, con delicadeza, me aproximé a ella por detrás y le cerré los ojos con ambas manos. Se rió. En ese momento, al otro lado de la mesa en un sobre, tenía dos entradas para lo que sería nuestro primer concierto. Abrió el sobre y de él salieron dos tickets llenos de historia, ilusión, olor a tabaco y a voz rota de las viejas salas de rock and roll. Una vieja armónica con detalles texanos, una guitarra a medio camino de la distorsión y el country, y más de 70 años de resacas.

El estío matritense regaló el estadio del Atleti de Sabina lleno de amantes de la música llegados de medio mundo. El sol aún quemaba pero a punto estaba de desaparecer por la pradera de san Isidro. Solo sabía que She Belongs to me en esta noche de gatos. A rebosar, sin sillas para los más esnobs, las pantallas mostraban a los teloneros mientras los minis (como los de ‘MadriZ’ llamamos a los vasos de plástico de litro) de alguna que otra marca de buena cerveza parecían que salían recién servidos de la antigua fábrica que se situaba en una de las esquinas del Calderón.

“Bob Dylan concert, Jacksonville Beach, Florida, March 5 1966 ”

Bob Dylan tocando en Jacksonville Beach, Florida. 5 de marzo de 1966

¡Suena un gong! Se apagan las luces. Los focos fríos comienzan a alumbrar el escenario. Los instrumentos se muestran impacientes a que sus parejas de baile les cojan por la cintura. Y como un Hurricane, con fuerza, se apaga el sol y una tormenta de rock nos devolvía aquellos casetes que nuestros idealistas padres nos ponían en el coche rumbo a la playa.
Los mejores conciertos son los que el artista muestra su obra creada de tú a tú. Llega a tu corazón. Miras a tu novia mientras intentas cantar aquella canción que nunca buscaste su letra –y que tarareas con tres minis encima- y ella te lanza una sonrisa. Y te besa. Te agarra de la mano y en ese momento es la única que te entiende. Ella y quizá el artista. Depende de su inspiración en ese momento. Si las gafas de pasta con cristales oscuros o si el sombrero cordobés le permite ver más allá del teatro en el que se piensa que está actuando…

Madrid. Me recuerda a los días finales de La flor de lis. Todos sabemos que The times they are a-changin. ¿Dónde está la salvación? Las mejores historias de amor pasan en tiempos de penumbra… Que se lo pregunten al doctor Zhivago. ¡Saved! Las pantallas gigantes de las grandes ocasiones muestran a los ciegos el arte, los altavoces que retumban hasta el puente de Segovia despierta un mundo de sordos. Guitarra que cambia de acorde mientras la respuesta está Soplando en el viento, pero solo unos pocos elegidos pueden entenderla.

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Suze Rotolo y Bob Dylan posan para la portada de su segundo álbum: ‘The Freewheelin´’, 1963

El arte es libre siempre que busque la belleza. Ese es el respeto, los tiempos de silencio, los aplausos y pedir ‘la última canción’. Por eso, mi chica entendió tu mensaje. Es frágil como un soul, divertida como un rock and roll y tiene la misma arma de seducción que un buen blues. Madrid espera vibrar contigo antes de que Llames a las puertas del cielo. Y los dos, ella y yo, despedirnos de tu música cuando los pies no aguanten más y tengamos la voz afónica. Like a Rolling Stone

Fdo: F.R.R.

Publicado por Café Desvelado

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