La media naranja

Consejo. Cuando escuches a alguien decir he encontrado a mi media naranja aléjate inmediatamente. Peligro. Huele a que acabas de encontrar a alguien que está como una puñetera cabra y lo mejor que puedes hacer en ese instante es echar a correr lo antes posible.
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La expresión de la media naranja es el mayor error en el que caen el 90% de las personas, y, como consecuencia, de las relaciones. La naranja, aparentemente inofensiva, es la culpable de que todas éstas terminen yéndose a tomar por saco o que vivan una situación enfermiza de dependencia.

Ésta, unida a los auténticos clásicos de cine y hasta las comedias más tontas estrenadas recientemente (todas ellas que taaaaanto nos gustan) son las grandes responsables de este terrible error.

Tras El Graduado, Jennifer Aniston y Kevin Costner se unieron en la gran pantalla para tratar de imitar, que no igualar, una versión de la misma. De ahí surgió Dicen por ahí. Resulta que en un momento de locura, Aniston se enrolla con Costner, sin consultar a su novio qué le parecía todo esto. Cuando él, como siempre suele pasar, se entera, ella corre a por él y en busca de su perdón le suelta algo así como: No he venido a decirte que no puedo vivir sin ti, puedo vivir sin ti, pero no quiero.  Y aquí está la clave de todo esto.
Películas de menos de dos horas de duración en las que por arte de magia todo acaba con un final perfecto. Películas que me fascinan y que vería mil veces seguidas. 
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El amor tiene dos caras se encargó de poner los puntos sobre las íes en todo este asunto. No sé si para bien, o para mal. Fue Barbra Streissand la responsable de ello, encarnando a un personaje variopinto, un tanto loca de atar y con una pizca de inocencia detrás de esa fachada de tipa dura. Jeff Bridges, Pierce Brosnan y Lauren Bacall se encargan de poner la guinda al pastel (nunca mejor dicho) en una cinta en la que dos profesores de la Universidad de Columbia comienzan una relación con puntos de vista totalmente opuestos. Rose (Streissand) hace balance sobre el concepto del amor a lo largo de la historia hasta nuestros días, de forma sutil y sin desperdicio. Un discurso que dice sí pero no… O no pero sí.
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El ritual llamado “Ceremonia nupcial” es realmente la escena final de un cuento de hadas. No te cuentan lo que pasó después, no te dicen que la Cenicienta volvió loco al príncipe con su obsesión de limpiar el castillo. No nos dicen lo que pasa después porque no hay un después. Es como cuando vamos al cine y vemos a los personajes besarse en la pantalla y sube la música… y nos lo tragamos, ¿no? Y cuando salgo con mi pareja, si cuando me da el beso de despedida no oigo la Filarmónica en mi cabeza, lo planto. La cuestión es… ¿Por qué nos lo tragamos?

Nos lo tragamos porque aunque sea un mito o una manipulación en el fondo todos queremos enamorarnos porque esa experiencia nos hace sentir completamente vivos. Los sentimientos se elevan, nuestras emociones aumentan, la realidad cotidiana se hace añicos y salimos despedidos hacia el cielo. Puede que solamente dure un momento, una hora, una tarde… pero eso no disminuye su valor porque nos quedan unos recuerdos que guardaremos toda nuestra vida. Mientras escuchamos La Boheme o Turandot, o leemos Cumbres Borrascosas o vemos Casablanca, un poco de ese amor también vive en nosotros. Así que, la cuestión final es: ¿Por qué la gente busca el amor cuando éste tiene una caducidad limitada y puede ser aniquilador? Yo creo que es porque, como algunos de vosotros ya sabéis, mientras dura… te sientes de puta madre.

 Fragmento de la película El amor tiene dos caras

Ya lo decía Dido… No love without freedom.  Empecemos a hablar sobre la teoría de las dos naranjas, enteras, sin cortes, naranjas que comparten su vida juntas. Naranjas que con el tiempo entenderán que no existen relaciones perfectas y que precisamente por eso cada día será más fascinante. Naranjas que aprenderán que querer no implica ceder en todo, que no pasa nada por decir no, que para aprender a querer primero uno tiene que quererse mucho. 

Y a partir de ahí, podríamos seguir los consejos de Barbra y dejarnos llevar porque mientras dura…te sientes de puta madre. Y que lo de las medias naranjas… lo dejemos para exprimirlas todas las mañanas.

Fdo: Cafédesvelado

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