El amor en los tiempos del coronavirus

coronav

Inmersos en un mundo frenético, hace 50 días que, de pronto, el universo nos obligó a parar. Vendrán tiempos mejores y recordaremos con cierta nostalgia ese día en que los españoles nos encerramos en nuestras casas cuando la pandemia del coronavirus invadía con fuerza nuestro país… Y es que es curioso cómo a veces la vida tiene que sacudirnos lo bastante fuerte como para volver a colocarnos en el camino

Existen momentos únicos en la historia y este es uno de ellos; algunos incluso hablan de la mayor amenaza desde la Segunda Guerra Mundial (y yo me acuerdo de ‘Casablanca’… “El mundo se derrumba y nosotros nos enamoramos”, le decía Ilsa a Rick).

unnamed

Nos ha tocado sacar fuerzas de no se sabe dónde y adaptarnos a una nueva era en la que nada volverá a ser como antes. Pero todo este caos también nos ha mostrado cómo una crisis, que llegó para deshumanizarnos y romper todas nuestras costumbres, ha conseguido precisamente lo contrario: (re) humanizarnos.

La crisis del coronavirus nos ha devuelto (a pesar de todo) la fe en la humanidad. Vemos actos diarios de entrega absoluta que nos sorprenden porque los habíamos eliminado de la ecuación. Al personal sanitario entregado, los aplausos desde los balcones, la policía, las iniciativas de miles de personas y empresas, los conciertos en las terrazas… Esta pandemia nos está demostrando que tenemos la capacidad de cambiar las cosas, de unirnos ante la adversidad y sacar lo mejor de nosotros mismos. Al fin y al cabo, es esa nuestra esencia, ¿no?

aa77e187c3d8a2419e5270630b5f77e5 (1)

Por eso hoy, 50 días después de esta encerrona, me pongo la alarma un sábado a primerísima hora para dar un paseo. Para que el sol me pegue fuerte en la cara. Y comprobar que es primavera. Para ver y sentir a toda esa gente que se cruza conmigo por la calle e imaginar sus vidas. Para buscar una mirada cómplice entre tanta mascarilla. Y volver así a valorar las pequeñas cosas. 

La cuarentena nos ha obligado a echar de menos situaciones que jamás imaginamos: algo tan sencillo y potente como un abrazo, un café (guiño, guiño) con amigas, perderme en la mejor de las compañías por Madrid sin horas… hasta meterme en un atasco antes de llegar al trabajo.

NMPDUIM6FZE7JME5IEFHNXX3TY

Aparentemente lo más duro ha pasado pero aún queda mucha incertidumbre y las cifras siguen estando ahí, con cientos de personas que nos van abandonado día a día por el camino… en mitad de un estado de alarma que nos obliga a prescindir de algo tan natural como es despedir a un ser querido.

Y es ahí, en esos momentos, cuando me invade la tristeza y se repite una y otra vez en mi cabeza la primera escena de ‘Love Actually’. Recuerdo a Hugh Grant hablando sobre el amor y me teletransporto hasta el aeropuerto de Heathrow (aunque a menudo no sea “especialmente decoroso ni tenga interés periodístico”) en tiempos difíciles. Parafraseando “Cuando los aviones se estrellaron contra las Torres Gemelas que yo sepa ninguna de las llamadas telefónicas de los que estaban a bordo fue de odio y venganza; todas fueron mensajes de amor. Si lo buscáis, tengo la extraña sensación de que descubriréis que el amor, en realidad, está en todas partes”… y fantaseo con que sea él quien arranque el telediario.

Especialmente recurro a él cada vez que leo o veo algún mensaje que, lejos de reconfortarnos, trata se separarnos. Quizá aún no seamos del todo conscientes de que cuando creamos desde el amor somos invencibles… mucho más que cuando lo hacemos desde el miedo.

IMG-8928 (1)

Ya lo decía Frank O’Hara: ‘In times of crisis, we must all decide again and again whom we love’. Me habría gustado ver a algún político hablando sobre todo esto. Se habría llevado mi voto. 

Pero sobre todo, confío en que estamos ante una oportunidad única de cambiar las cosas para siempre. Porque de nosotros depende cómo queremos ver el mundo cuando todo esto acabe. Y así, cuando todo esto termine, porque terminará, el mundo volverá a llenarse de primeras veces. Hagamos historia.

Dedicado a toda la población española.

Hablemos

Este post es uno de los más especiales que hemos compartido. Hace unos meses recibimos la increíble propuesta de participar en una novela, ‘Estación en Curva’. Nos ofrecieron la oportunidad de escribir el prólogo y decidimos subirnos a este tren que ya se ha puesto en marcha. Gracias a todo el equipo de ‘Estación en Curva’ por haber confiado en Café Desvelado, en especial a Alejandro (por estar siempre al pie del cañón) y a las ‘ocho plumas’ que lo han hecho posible. Ha sido una experiencia única que estábamos deseando compartir en este rincón:

Captura de pantalla 2015-11-08 a la(s) 08.55.30.png

Prólogo de Café Desvelado en la novela ‘Estación en Curva’

Hablemos de lo que de verdad importa. Hablemos de tabúes y miedos. Hablemos de ese vértigo a sentirnos vulnerables, desnudos, a reconocer el caos interno y la revolución de nuevas emociones. Hablemos de tirar por la borda todos esos “y si” que nos condenan sin piedad, de dejar a un lado nuestro orgullo, fruto del mayor de los temores, eso que llaman enamorarse.

Hablemos de relaciones pasadas. Hablemos de lo que nos enseñaron, de aquellos momentos vividos y de en quiénes nos convertimos gracias a ellas. Hablemos de que no podemos reclamar aquello que nosotros mismos no somos capaces de cumplir. Hablemos de por qué ellos sí y nosotros no, por qué nos perdimos a mitad de camino o por qué aquellos por quienes no apostábamos un centavo nos robaron nuestro sueño.

Hablemos de que tenemos tanto miedo que nos hemos quedado dormidos. Hablemos de aprender a dejar atrás, de volver a empezar, de salir del círculo en el que nos hemos metido por miedo a vivir. Hablemos de que es más fácil ignorar la realidad, aferrarse a aquello que creemos que nos ayuda a olvidar. Porque lo cierto es que enfrentarse al cambio implica pasar por varios tragos amargos del peor de los gin-tonics.

Hablemos de héroes y princesas, de ilusiones que jamás llegaron a ser algo más que eso: sueños. Hablemos de promesas que vendimos, de cicatrices que nos dejaron cohibidos. De por qué nos empeñamos en buscar la felicidad en su utopía más ingenua, haciendo que el listón, tan alto, no nos deje ver más allá de nosotros mismos. Por eso, paremos el tiempo; y hablemos de empezar por el principio. Por aceptarnos tal como somos, en nuestro día a día, en nuestra versión original, y encontrar la auténtica felicidad en nuestras más perfectas imperfecciones.

5517d3f66fcf4382192f62323edc71e7

Hablemos de saber esperar, de querer solo cuando nos sintamos preparados, de poder dar el paso cuando llegue el momento adecuado. Hablemos de apostar nuestros pros y contras a un pleno, confiando, mientras gira la ruleta, en que el riesgo merezca la pena. Aprovechemos, entre vuelta y vuelta, un descuido, y cojámonos de la mano. Hablemos de que la vida es un juego. Un juego diseñado para una sola partida que no entiende de normas, ni de actores interpretando su mejor papel.

Hablemos de que la realidad será como nosotros queramos que sea, de soñar con los pies en el suelo, de agarrar con fuerza las oportunidades que se nos presenten y de superar los momentos difíciles que nos esperan. Hablemos, con franqueza, sobre los pilares de la lealtad y la confianza, de cómo sobre ellos construiremos nuestra historia, piedra a piedra. Hablemos de entendernos, de aceptar los cambios, de mantenernos unidos. Prometamos que, a pesar de todo, seguiremos siendo los mismos.

Hablemos y encontrémonos. Hablemos en la ducha. Hablemos con nuestra canción preferida bailando en la cocina. Hablemos en la azotea del edificio más alto de nuestra ciudad. Hablemos con una sola mirada. Hablemos mientras discutimos. Hablemos de nuestras rutinas. Hablemos entre carcajadas. Hablemos sin palabras, sin llenar esos silencios incómodos. Hablemos aquí y ahora. Hablemos entre tú y yo, de nosotros.

Fdo: Café Desvelado

El nuevo Carpe Diem

La vida es lo que te pasa mientras estás ocupado con las redes sociales. Es la actual filosofía del siglo XXI. El carpe diem de las nuevas generaciones.

Recordemos a la siempre tan auténtica Bridget Jones. La que intentaba esquivar sus excesos  con sus míticas listas de propósitos. La que aconsejó a las mujeres del mundo que juntarse con  alguno de los siguientes: alcohólicos, adictos al trabajo, fóbicos al compromiso, mirones, megalómanos, gilipollas emocionales o pervertidos, nunca es una buena idea. La que si había algo que decirle a esa persona que te importa, no iba esperar a que se conectase al Whatsapp, sino que salía corriendo a por él, aunque fuese en lencería de leopardo por las calles nevadas, ¡qué más da!

Y es que si algo demostró con sus historias, ante todo, es que no importa cuántas veces hagamos el ridículo o cuántas meteduras de pata cometamos, si nos mantenemos fieles a nosotros mismos, siempre habrá alguien que nos quiera tal como somos.

El caso es que todas esas lecciones de vida se acaban de digitalizar. Al parecer, ese clásico diario de papel escrito a mano  ahora es una Tablet (o por lo menos lo será en su próxima película). Y si Bridget Jones se ha actualizado a esta era tecnológica, significa que ya no hay vuelta atrás.

No es que esté en contra, pero ya no es lo mismo.

BJ

Ya nada es lo mismo.

Qué nos está pasando. Vivimos inmersos en un mundo artificial en el que poco a poco estamos perdiendo la chispa de la improvisación, la magia de las imperfecciones, la esencia de ser natural y actuar de manera espontánea. En su lugar, nos volvemos locos tratando de impresionar a la pantalla que tenemos delante con rebuscados mensajes e imágenes que deben pasar por 23 filtros antes de que puedan ser consideradas aptas para compartir. Quizá sea porque tenemos la necesidad imperiosa de ser aceptados a toda costa, aunque para ello debamos disfrazarnos primero. O quizá porque todo lo que teníamos que decir se nos ha quedado demasiado grande.

Lo que está claro es que arriesgarse ya no está de moda

Cada vez somos más simples y menos románticos. El arte del cortejo ya no es lo que era. Antes, uno se tomaba su tiempo y buscaba a alguien sin prisa, que te conquiste con calma, que te enamore sin pausas.

Ahora, ¿para qué complicarnos cuando tenemos emoticonos?

uncafe

Llegará un punto en el que nos miremos al espejo y no recordemos ni quiénes somos ni a quién tenemos a nuestro lado, porque como decía François de La Rochefoucauld: “Estamos tan acostumbrados a disfrazarnos para los demás que al final nos disfrazamos para nosotros mismos.” 

Los “te quieros” se reparten como cervezas en las calles a las tres de la mañana en una noche de juerga. Se han convertido en palabras vacías que deambulan sin ton ni son en busca de una historia que contar. Historias que terminan siendo fugaces porque, al día siguiente, ese doble check azul no obtuvo respuesta.

Debemos recuperar el romanticismo que tanto anhelamos, rodearnos de gente que realmente nos aporte algo más que viernes de borrachera, salir de la pantalla y perdernos en conversaciones enrevesadas de la mano de un café o cinco whiskies. Debemos alimentar el alma, cultivar nuestra mente, dejar de intentar parecer alguien que no somos y quedarnos con aquellos con los que podemos ser nosotros mismos. Valorar a una persona por las sonrisas que te roba y no por su foto de perfil. Cambiar un “jajaja” en el chat por una carcajada en vivo y en directo.

Será entonces cuando después de todos esos momentos compartidos, necesites parar un segundo el tiempo, mirarle a los ojos, y poder decir, con certeza, como si de una reliquia se tratase, recuperando todo el significado y auténtico valor de una frase tan común y tan sencilla como: “Es un verdadero placer haberte conocido”.

Fdo: Café Desvelado

Apostemos sin reparo

Temer al amor es temer a la vida, y los que temen a la vida ya están medio muertos. – Bertrand Russell

Aquella cita se grabó en mi cabeza desde el día en que, leyendo entre líneas hace ya unos cuantos años, traté de entender y descifrar la definición más perfecta del sentimiento romántico. Leí sobre relaciones apasionadas, el amor cortés y, entre folio y folio, destacaban siempre las palabras “inalcanzable”, “locura” y “desgarro”.

alain nathalie

Alain & Nathalie Delon

Con el tiempo todas esas ideas se fueron disipando hasta que volvían a golpearme con fuerza, ya fuese leyendo Cumbres Borrascosas o viendo Los Puentes de Madison. El cine y la Literatura están plagados de historias de este tipo de amor que engancha y se mete debajo de nuestras almohadas para que soñemos hasta el punto de hacerlo realidad. Lloramos con el papel de Francesca, interpretado por Meryl Streep, cuando fue incapaz de abrir la puerta del coche de su marido para correr en brazos del flamante fotógrafo en la piel de Clint Eastwood. Entendimos que nunca serían tan felices como aquellos cuatro días porque les pudo algo más sólido que dejarse llevar por lo que dicta el corazón. Y así, infinitas parejas, divididas entre razones y emociones, quedaron y quedan condenadas a no comer perdices. La lucha interna entre el deber y el querer.

Pero no nos confundamos. Nos encanta desafiar al universo y apostar sin reparo por el final feliz. Nos fascina la idea de reunirnos con él cuando anochezca en lo alto del Empire State. Queremos el beso final de Desayuno con diamantes y que nos secuestren de la oficina en brazos al estilo Oficial y Caballero.

Porque lo cierto es que cuanto más complicada sea la trama, cuantos más obstáculos encontremos por el camino para llegar a conseguir lo que realmente anhelamos, mejor será el desenlace.

Y habrá merecido la pena.

kiss

Audrey Hepburn & George Peppard

Así que, la cuestión final no es otra que la que nos planteaba Barbra Streisand en sus inolvidables películas:

¿Por qué la gente busca el amor cuando éste tiene una caducidad limitada y puede ser aniquilador? Yo creo que es porque, como algunos de vosotros ya sabéis, mientras dura… te sientes de puta madre.

Fdo: Café Desvelado

La contracrónica de Dylan en Madrid

15552_232854882618_589067618_4307314_8132747_n

Cartel del concierto de Dylan en Aragon Ballroom, Chicago en 2009

Se apagan las luces. Los focos fríos comienzan a alumbrar el escenario. Los instrumentos se muestran impacientes a que sus parejas de baile les cojan por la cintura. Miles de fanáticos claman una respuesta al viento, una mano que les salve o que alguien diga que los tiempos están cambiando

Caminé sigilosamente y mientras mi chica abría una cajeta de tabaco, con delicadeza, me aproximé a ella por detrás y le cerré los ojos con ambas manos. Se rió. En ese momento, al otro lado de la mesa en un sobre, tenía dos entradas para lo que sería nuestro primer concierto. Abrió el sobre y de él salieron dos tickets llenos de historia, ilusión, olor a tabaco y a voz rota de las viejas salas de rock and roll. Una vieja armónica con detalles texanos, una guitarra a medio camino de la distorsión y el country, y más de 70 años de resacas.

El estío matritense regaló el estadio del Atleti de Sabina lleno de amantes de la música llegados de medio mundo. El sol aún quemaba pero a punto estaba de desaparecer por la pradera de san Isidro. Solo sabía que She Belongs to me en esta noche de gatos. A rebosar, sin sillas para los más esnobs, las pantallas mostraban a los teloneros mientras los minis (como los de ‘MadriZ’ llamamos a los vasos de plástico de litro) de alguna que otra marca de buena cerveza parecían que salían recién servidos de la antigua fábrica que se situaba en una de las esquinas del Calderón.

“Bob Dylan concert, Jacksonville Beach, Florida, March 5 1966 ”

Bob Dylan tocando en Jacksonville Beach, Florida. 5 de marzo de 1966

¡Suena un gong! Se apagan las luces. Los focos fríos comienzan a alumbrar el escenario. Los instrumentos se muestran impacientes a que sus parejas de baile les cojan por la cintura. Y como un Hurricane, con fuerza, se apaga el sol y una tormenta de rock nos devolvía aquellos casetes que nuestros idealistas padres nos ponían en el coche rumbo a la playa.
Los mejores conciertos son los que el artista muestra su obra creada de tú a tú. Llega a tu corazón. Miras a tu novia mientras intentas cantar aquella canción que nunca buscaste su letra –y que tarareas con tres minis encima- y ella te lanza una sonrisa. Y te besa. Te agarra de la mano y en ese momento es la única que te entiende. Ella y quizá el artista. Depende de su inspiración en ese momento. Si las gafas de pasta con cristales oscuros o si el sombrero cordobés le permite ver más allá del teatro en el que se piensa que está actuando…

Madrid. Me recuerda a los días finales de La flor de lis. Todos sabemos que The times they are a-changin. ¿Dónde está la salvación? Las mejores historias de amor pasan en tiempos de penumbra… Que se lo pregunten al doctor Zhivago. ¡Saved! Las pantallas gigantes de las grandes ocasiones muestran a los ciegos el arte, los altavoces que retumban hasta el puente de Segovia despierta un mundo de sordos. Guitarra que cambia de acorde mientras la respuesta está Soplando en el viento, pero solo unos pocos elegidos pueden entenderla.

2014Sotherbys_158_191114

Suze Rotolo y Bob Dylan posan para la portada de su segundo álbum: ‘The Freewheelin´’, 1963

El arte es libre siempre que busque la belleza. Ese es el respeto, los tiempos de silencio, los aplausos y pedir ‘la última canción’. Por eso, mi chica entendió tu mensaje. Es frágil como un soul, divertida como un rock and roll y tiene la misma arma de seducción que un buen blues. Madrid espera vibrar contigo antes de que Llames a las puertas del cielo. Y los dos, ella y yo, despedirnos de tu música cuando los pies no aguanten más y tengamos la voz afónica. Like a Rolling Stone

Fdo: F.R.R.

Publicado por Café Desvelado

Intermitentes

Carta del mes / Feb2015

No somos como los demás, por mucho que crea la gente que sí lo somos. Se engañan, nosotros somos diferentes. Nuestro problema es la intermitencia, o todo o nada, o sonrisas o lágrimas, o besos o patadas. Llamadas a las cuatro durante semanas y silencio durante meses. Porque no somos como los demás, porque somos ahora sí y ahora no.

f8798df36ef6b1e98d6cad74ca8d68f2

A la cara nos decimos que es orgullo, sin embargo, cuando estamos solos sabemos que se llama miedo. Miedo a tenerlo todo y que se nos escape, porque ya nos ha pasado, lo teníamos absolutamente todo y de repente la nada llamó a nuestra puerta.

Sinceramente creo que sabes, como yo lo sé también, que fue decisión tuya, porque sabes que yo mataría monstruos por ti, y que, seguramente, aún lo seguiría haciendo, aunque haya pasado tanto tiempo. Porque no somos como los demás, porque me quieres y creo que te quiero. O a lo mejor sólo quiero lo que conocía de ti, hoy ya no te conozco. Aunque seguimos siendo nosotros, siempre.

d5b7d09c3b8d660dec9287ea3b759f16

Ahora ya es difícil saber cómo te trata la vida. Querer averiguarlo significaría jugármelo todo a una carta que seguramente perdería, significaría perder el orgullo que nos define, significaría dejar el miedo a un lado y todo eso me asusta tanto que se me escapa por los dedos de los pies.

Y te escribo, porque no me atrevo a la cara, porque decirte la verdad es volver a quedarme desnuda, y yo a eso, lo siento, pero ya no me arriesgo, porque volver a lo mismo, aunque muera de ganas, sería volver a darte el poder de dejarme hecha pedazos.

Porque me encuentro contigo y no sé si quiero odiarte o correr a abrazarte. Sé que te pasa igual, que me ves y tus planes se trastornan. Que ya me es imposible contar las veces que me he reinventado para convencerme de que nosotros ya no existimos, tú a lo tuyo y yo a lo mío, a la mierda la intermitencia, pero, ¿para qué engañarnos? Si sé que si esa noche has bebido y te encuentras conmigo, se te va de la manos y me dices todo lo que no has sido capaz. Entonces yo me quedo callada sin saber qué decirte porque no sé qué querrás al día siguiente cuando te recuerde todo lo que me has confesado.

c178eda31508023c69daee899fc1bb88

Porque siempre nos pasa igual, alcohol de por medio y largas conversaciones que a la mañana siguiente no sabemos enfrentar. A lo mejor no eres lo que busco ni yo lo que tú necesitas, pero sabemos que estamos ahí, siempre, pesando en la conciencia del uno y del otro.

A lo mejor nos precipitamos, vivimos al máximo sin darnos cuenta de lo que estaba pasando. Que tal vez no era nuestro momento, que tal vez con quererse no bastaba, que tal vez cada discusión nos hacía débiles, que tal vez cada reconciliación nos hacía aún más esclavos el uno del otro.

0a9cac6f29eb941f44b837e6f6d25c09

Y, aunque creamos que lo arreglamos, siempre queda algo por resolver, y hasta la próxima. Hasta la próxima vez que nos crucemos y nos digamos todo lo que no debemos decirnos, porque somos así, no somos como los demás.

Porque somos nosotros, intermitentes, ahora sí y ahora no.

Fdo: M.V.G.

Publicado por Café Desvelado

Seamos nosotras

A veces ocurre que nos empeñamos demasiado en enredar nuestra percepción de la vida. ¿Será esa la razón por la que se diga que las mujeres somos tan complejas? Puede que, a veces, se nos escape recordar el hecho de que la auténtica felicidad se esconde en la sencillez y que encontrarla depende, única y exclusivamente, de nosotras mismas.

Hubo un tiempo en el que nos auto convencimos de que para ser felices debíamos seguir unas supuestas reglas impuestas indirectamente por el entorno en el que vivíamos. Sin embargo, buscar la satisfacción y aprobación de los demás condicionaba nuestra forma de hablar y de actuar, inclusive de pensar; nos impedía sacar a la luz esa esencia que nos distingue y nos hace únicas, y nos reprimía a la hora de ser nosotras mismas.

BEZOYA1

Fotografía: Peter Stackpole

Si hay algo que hemos aprendido a lo largo de los años es que somos jóvenes y brillantes pero, sobre todo, que somos mucho más fuertes de lo que creemos. Entendimos que derrochar nuestro tiempo complaciendo a los demás era una batalla perdida… Y, sobre todo, que siendo nosotras mismas atraeríamos de forma natural a las personas que estuvieran hechas para estar a nuestro lado. ¡Ya es hora de empezar a pensar en ti y en tu propia felicidad!

Cada experiencia en la vida nos ha enseñado algo, por ello siempre preferimos buscar el lado bueno de las cosas y llevar una vida de la que nos sintamos orgullosas. No queremos una historia simple y aburrida. Siempre nos han atraído los retos, no solo con los hombres, aún más si se trata de perseguir nuestros sueños.

Y es que es ahora cuando estamos empezando a recoger los frutos de una cosecha que nos ha costado tanto esfuerzo. Es ahora cuando empiezas a valorarte, cuando te gustas en el espejo, cuando te crees Aretha Franklin y quieres cantarle a todas las mujeres: seamos nosotras, el mundo es nuestro.

BEZOYA2

Fotografía: Peter Stackpole

No hay nada más atractivo que una mujer segura de sí misma, por eso el mundo entero se aparta cuando ve pasar a alguien que sabe a dónde va. Cuando te empiezas a tomar en serio, aquellos que te rodean también lo harán. Y así es como, poco a poco, nos hemos ido descubriendo a nosotras mismas, a aceptarnos tal y como somos, forjando nuestra personalidad, limando nuestras inseguridades y dominando las habilidades simples de la vida. Ahora caminamos con los tacones bien puestos y pisando fuerte, buscando, simplemente, ser la mejor versión de una misma.

Con el tiempo nos volvimos más sabias, curiosas e inquietas. Movidas por la pasión y el éxito en nuestro trabajo comprendimos que nunca debemos dejar de aprender. La experiencia siempre será nuestra gran obra maestra, seguir formándonos y continuar nuestra educación es la mejor inversión que podemos hacer para cultivarnos y seguir creciendo. El mundo se renueva constantemente y el ser humano debe evolucionar con él, debemos aprender a aceptar lo nuevo y abrirnos a los cambios y nuevas etapas.

BEZOYA3

 Fotografía: Celebrities with books Blog

La dedicación profesional es imprescindible, pero complementarlo con una vida privada excitante es la clave del equilibrio. Es importante que dejemos espacio para la improvisación y la espontaneidad. Invierte tiempo con tu familia, tus amigos y, sobre todo, en ti misma. Regálate tardes tirada en el sofá viendo películas y comiendo chocolate, regálate caprichos y momentos que te hagan feliz, escápate algún fin de semana a desconectar y descubrir lugares nuevos, no dejes que la rutina te absorba y sorpréndete a ti misma. El trabajo arduo debe ser recompensado y si nos sentimos a gusto en nuestro status personal, esa energía positiva se transmitirá al campo laboral.

BEZOYA4

 Fotógrafo: Philippe Halsman

Por eso… sé tú misma. Aprende a cometer tus propios errores, fracasa y fracasa mejor. Entiende que es mejor fracasar que no haberlo intentado. Crea experiencia, cada día es un reto. Seamos nosotras porque con disciplina y constancia se llega a cualquier parte. Seamos espontáneas, naturales, capaces de todo. Tengamos pasión y entusiasmo. Recordemos que ser felices depende de escoger serlo. Escojamos dejar atrás, escojamos confiar en nosotras. Seamos la mejor versión de nosotras mismas, aceptemos el cambio y demos la bienvenida a lo nuevo.

Sé tú misma porque al final el proyecto más importante de todos es tu vida.

Fdo: Café Desvelado

¡Feliz día de la mujer! En colaboración con Bezoya

Prometo

Carta del mes / Ene2015

Prometo decir “no” cuando quiero decir “no”. Decir “sí” cuando de verdad lo sienta. Prometo ser más sincera conmigo misma y más honesta con el resto. Prometo no guardar un sentimiento. Prometo no acostumbrarme nunca, y aquí te incluyo. Prometo decir todo lo que me apetezca. Prometo no preocuparme de lo que se me escape de las manos. Prometo no dar explicaciones que no van a ser entendidas. Prometo no excusarme. Prometo buscar ese par de zapatos que demuestren el esfuerzo por haberlos conseguido. Prometo adquirir ese vestido que me salvaría de una noche no planeada y de una entrevista de trabajo.

096bb2031170dc339681e22696542931

Prometo viajar más. Prometo tener presente que, igual que un día se está arriba, también hay etapas para estar abajo. Prometo sobrevivir al cambio. Prometo no ocupar el lugar que no me pertenezca ni asistir a lugares donde no haya sido invitada. Prometo contar hasta cien y no decir nada si lo que vaya a decir, como dicen, no merece más que mi silencio. Prometo despertarme por si lo necesitas. Prometo aprovechar los domingos. Prometo no beberme cada noche de sábado. Prometo pensar menos en el futuro. Prometo buscar cada término que desconozca. Prometo preocuparme sólo por aquello que requiera mi interés. Prometo darte un beso de buenas noches. Prometo no marcharme sin decir te quiero. 

Prometo limar las esquinas del cuadrilátero que tengo por cabeza. Prometo despejar la y, la x y hasta la z de la ecuación más difícil que se me presente. Prometo coger menos el coche y caminar más. Prometo cepillar tu pelo cuando tu artritis no te deje. Prometo taparte cuando no haya abrigo que te envuelva. Prometo recordarte mi nombre cuando lo olvides. Prometo escribir más. Prometo reír cada día. Prometo dejar de darle tres mil vueltas a un pensamiento que sólo requiera una. Prometo sentir cada kilómetro. Prometo llevar un bolígrafo en mi bolso. Prometo memorizar tu número de teléfono. Prometo escuchar más tus consejos. Prometo ir más al cine. Prometo no dejar que me cuenten la película. Prometo aprender cada día. Prometo cerrar el libro que ya se acabó. 

981b93b78688ef349ea35a97391af8dd

Prometo rechazar lo que no me haga bien. Prometo utilizar el rojo y el fosforito. Prometo decir “basta” cuando ya no pueda más. Prometo sorprenderme. Prometo aceptar lo que termina. Prometo hacerle frente a esa realidad. Prometo pensar como aquella anciana húngara que conocí. Prometo visitar La Habana, Alaska y Florencia. Prometo acompañarte a ver una aurora boreal. Prometo no sentir frío a -20 grados porque tengo recuerdos que me abrigan. Prometo no vivir la soledad, pero darle la opción de que me acompañe. Prometo actualizar mi lista de “pendientes”. Prometo tiempo.

Y de tanto prometer, me olvido de que lo más importante no se promete nunca. Las promesas mueren por la boca y se despeñan en la voz…

Fdo: Itziar Sansal

Publicado por Café Desvelado

Y de repente… diciembre

Carta del mes / Dic2014

Y de repente… diciembre. El último mes del año. El mes por excelencia en el que echamos la vista atrás y nos paramos a pensar en todo lo que ha sucedido… y en lo que no. Porque diciembre es el mes de la nostalgia, de reencuentros con familia y amigos, de hacer balance de lo vivido, de pararnos a pensar lo mucho que ha cambiado nuestra vida en un año… y aquellas personas que digan que su vida ha cambiado poco, les digo que se paren un momento a pensar en cómo era su vida el diciembre pasado y este diciembre. Probablemente, encontrarán un montón de diferencias, más incluso de las que hubieran podido llegar a pensar.

06e3866c3ec10bc0ba9d24e07d330310

Diciembre siempre tiene dos caras. Como el Ying y el Yang. Pasado… y futuro. Pasado porque nos replanteamos todo lo vivido… la gente que ha estado a nuestro lado… la que sigue estando, y la que ya no lo está. Los momentos en los que creíamos que no podíamos más, y los momentos en los que creíamos poder comernos el mundo. Las fiestas hasta las tantas, pero también las noches de cena y conversación con amigas. Los enfados, pero también los abrazos de reconciliación. Los planes improvisados. Las miles de horas pasadas junto a las personas que forman tu vida. Eso, ni el gordo de la lotería es capaz de pagarlo. Y también las personas que nos enseñaron algo, aquellas que pasaron por nuestra vida por alguna razón, aunque hoy en día ya no estén. A ti, que aunque nunca fuimos nada, siempre hubo algo entre nosotros. A ti, gracias por hacerme sentir que era capaz de volver a sentir.

Y también está la cara B, la cara de la esperanza, de las ilusiones y de las alegrías, la cara del futuro. El futuro, donde depositamos todos nuestros sueños, donde el 1 de enero comenzamos a escribir otro capítulo de nuestra vida que esperamos que sea maravilloso. Donde todos los propósitos de año nuevo caben. El futuro que, esperamos, nos albergue momentos mágicos, nos depare gente y momentos nuevos, y también nos guarde a aquellas personas que tanto amamos.

a6f3e86ecaae3843c294a72aa53ccda9

Pero el futuro es incierto y puede cambiar en cualquier momento. Tal vez ese sea nuestro problema, que vivimos demasiado en el pasado y, a la vez, expectantes con el futuro. Tal vez debamos simplemente vivir el presente, disfrutar de todos los momentos y las oportunidades que la vida ofrece, y dejar que la vida nos sorprenda.

Así que mejor centrarnos en hoy, en este bonito y nostálgico mes, disfrutar de la compañía y de los pequeños momentos bajo las luces de Navidad. Y en enero, comenzar a escribir otras 365 páginas que formen el mejor libro de nuestra vida.

Fdo: Anónimo

Publicado por Café Desvelado

 

Pero

Qué difícil es esto de que las cosas funcionen entre nosotros. Esto de querer contarte tantas cosas pero no ser capaz… Incapaz. Cobardes… Menudo par de cobardes. Qué difícil es disimular y darse media vuelta cuando te tengo de frente, cuando te tengo tantas ganas.

Cuánto nos ha gustado el melodrama, ¿eh? Ese en el que cuanto peor nos iba, más nos enganchábamos; sin saber realmente si la culpa de todo esto la tenía esa maldita intriga por saber, por conocer, por aquello que más ata cuando uno quiere pero no puede, o no debe.

GRAND-PRIX-1966_portrait_w858

 

Cuánto nos ha gustado jugar a franquear esa línea que cada vez se hizo más fina, una guerra en la que alguno de los dos acabó cediendo más de una vez por exigencias del guión… Un guión inexistente en el que nada lo era todo, jugando al despiste, como si el tema no fuese con nosotros; mostrándole al mundo nuestra mejor sonrisa y temblando por dentro.

Así andábamos, fingiendo… y los dos con estas ganas. Y con estos peros. Creo que la vida nos vino grande… o quizá fuimos nosotros quienes nos tornamos diminutos, granos de arena deslizándose lentamente dentro de un reloj incomprensible. Y así andábamos, mitad dormidos, mitad activos. Un pulso continuo de peros entre el mayor miedo y la mejor fantasía.

hardy 4

 –

Asustados ya no de fracasar, muriendo de miedo sólo de pensar en intentarlo. Nos faltó coraje y nos faltó valor. Se nos escapó una conversación que dejamos a medias… Se nos escaparon muchas cosas. Hasta que me decidí y escribí una postal, con el remitente bien clarito, sin whatsapps, ni emails de turno, la ocasión lo merecía:

El “pero” es la palabra más puta que conozco. “Te quiero, pero…”; “podría ser, pero”; “no es grave, pero…”. ¿Se da cuenta? Una palabra de mierda que sirve para dinamitar lo que era, o lo que podría haber sido, pero no es.” (El secreto de sus ojos)

Fdo: Café Desvelado